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Buren

De un patio a otro

Por Rebeca Murrieta el   |    5 minutos, 53 segundos

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E

n general, no suelo ser muy entusiasta.
Cuando más de 5 personas me recomiendan una serie, película, disco, etc… una alarma se enciende diciéndome: «es probable que no sea tan bueno como dicen… búscal@ en internet, mejor, te ahorrarás desencantos». Estadísticamente, las ocasiones que la alarma se equivoca, no superan sus aciertos… desafortunadamente.

Pero cuando se trata de arte, mi entusiasmo es desbordado. Sí, creo hay que ir a todo lo que se pueda, no sólo por ser una experiencia difícilmente de emular vía web, sino porque es fundamental ver y vivir el arte, tan fundamental para la vida como una nieve de garrafa.

Arthur C. Danto, de los filósofos y críticos de arte más influyentes de este tiempo ( :’( murió a finales del año pasado ) decía que él sólo escribía de artistas, expos y obras que le gustaban, no por un compadrazgo, sino porque no quería hacer perder el tiempo a sus lectores con desilusiones, mas al contrario, apasionarlos de la experiencia artística. Yo estoy totalmente de acuerdo con Danto (en eso). Es poco el público de este tipo de eventos, como para además, decirles que no vale la pena.

Viajé más de 500 kms para ver la exposición de Daniel Buren De un patio a otro: Laberintos en el Instituto Cultural Cabañas. Si eso no es entusiasmo, entonces no sé de qué estoy hablando. No es una exposición más, aquí se concluye un sueño que Buren tuvo desde hace más de 50 años, cuando visitó México por primera vez; y desde 2009, cuando se planteó este proyecto a través de la Galería Hilario Galguera y el estado de Jalisco.

¿Pero por qué es tan importante? Daniel Buren vive y trabaja in situ, es decir, es un artista que no tiene un estudio, vive y trabaja en el lugar y tiempo específicos. Por lo tanto, las instalaciones en los 19 patios del ex-hospicio, son irrepetibles, fueron creadas justo para ese espacio y para este tiempo. Buren pasó años estudiando la perfecta y compleja geometría del recinto para resolver con su lenguaje abstracto y minimalista (las líneas de 8.7 cm, las cabañas estalladas, los espejos) una reinterpretación arquitectónica y del concepto de edificio histórico, para que el espectador vuelva a definir su relación con dicho espacio; en este caso, con el Hospicio Cabañas, símbolo inequívoco de la ciudad de Guadalajara.

Buren es un artista social – cree que el arte debe ser para todos – por eso su trabajo se desarrolla en lugares públicos y urbanos, sobre todo con fuerte carga histórica para confrontar lo representativo de una cultura o civilización con sus consecuencias sociales y políticas.

Así operan las instalaciones de Buren en el Cabañas: al darnos cuenta de la multiplicidad de territorios comunes: el edificio histórico como entidad, la Historia (así, con mayúscula), cómo nos relacionamos con esa Historia, los murales de Orozco, la intervención del artista en esos territorios; y el visitante, en medio de todos estos diálogos, que se manifiestan físicamente en líneas, planos y colores. Los vectores son la forma en la que Buren integra el espacio intervenido con la mirada del espectador.

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Redefinir, reinterpretar, relectura… Los curadores y críticos repiten tantas veces esas palabras que pierden el sentido. El prefijo re implica repetición, volver a hacer algo, pero hacer nuevamente lo que ya se hizo, conlleva un incremento una adición, ya sea de la intención o del resultado. Así, es tan claro ver cómo Buren explota el Cabañas sin mover un solo ladrillo; las columnas con sus arcos se fragmentan y repiten en pedazos, se multiplican, estallan por los reflejos de los inmensos espejos. El edificio se deconstruye ante nuestros ojos, y se vuelve a integrar en un siguiente vistazo; como sus emblemáticas cabañas estalladas (cabanes éclatées), expande el espacio donde es imposible diferenciar el frente del atrás, lo dentro de lo fuera. Pero cuidado, no nos confundamos, no es una mera ilusión óptica, la obra de Daniel Buren siempre ha estado en contra del ilusionismo y la subjetividad, es todo lo contrario; cada pieza insitu de Buren es una reflexión, un mini-manifiesto de la función del arte y su relación ética con el espacio generador de las obras. A través del colorido, hasta cierto punto festivo, se desenvuelve una dinámica crítica hacia las instituciones de arte en general, desmitificando y transgrediéndolas con un lenguaje formal, que todos podemos entender.

La explosión permite trinchar, destripar el paralelepípedo y,
por tanto, permite entrar en él. – Daniel Buren

Después de esta expo, no podemos ver al Hospicio Cabañas de la manera en que solíamos hacerlo. Sus patios, corredores y detalles se descubren a sí mismos, el espacio es más lúcido para nosotros, histórica y arquitectónicamente. Y como efecto dominó, nuestro proximidad estructural y conceptual – y claro emocional también – con el centro, y toda la ciudad de Guadalajara se transforma, pues al final de cuentas de eso trata el arte: a través de un lenguaje distinto, nuestra relación con la realidad cambia, no vuelve a ser el misma; y si después de ver la expo, con todos tus sentidos modificados, vas a comer ahogadas de panela; definitivamente te enamoras de lo que está sucediendo en GDL.

Nota a los curadores y museógrafos de la Galería Hilario Galguera y el Instituto Cultural Cabañas:
Aquí va el negrito en el arroz. Sin demeritar en lo absoluto este impresionante proyecto, sino justamente por su relevancia en la escena artística nacional e internacional, no se puede pasar por alto los notorios descuidos en la instalación y acabados de ciertas piezas. La exposición no tienen mucho abierta al público, sin embargo algunas partes de las instalaciones muestran un deterioro por falta de mantenimiento. Una hoja completa faltante en una cabaña, los cantos sin pintar de algunos arcos intervenidos, y detalles mínimos pero molestos en la resolución técnica de las piezas que intervienen los guardapolvos en los patios. Es todo un tema la conservación y el equipo humano para producir y conservar una exposición de este nivel, es por eso que no pongo énfasis en eso, sólo un inciso que las instituciones deben cuidar para que su grandes proyectos lo sean en todas sus dimensiones.


Texto de Rebeca Murrieta


ACERCA DEL AUTOR

Rebeca Murrieta

Es mala en el arte del selfie, pero es una maestra en el sudoku.

  @reb_verb

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